sábado, 19 de septiembre de 2009

Malabares


A lo largo del año y medio que llevo dentro de AIESEC he aprendido muchísimas cosas, sin embargo el manejo del tiempo era una de las que más me había costado. Pero como todo en esta vida se debe aprender de una manera u otra, me tocó.

El día 18 de agosto fue el día que comenzó mi aprendiaje más grande en tan corto tiempo. Fue el día que las dos personas que representan mi apoyo dentro de la Junta Directiva partieron para Malaysia. Claro que estaba feliz por los dos, por que pocas veces se presentan estas oportunidades en la vida, sin embargo sabía que lo que me esperaba a mi en casa no iba a ser fácil.

Dentro de mi día a día mis tareas a realizar son muy amplias, a lo que además debía añadirle responsabilidades de Mercadeo y de la Presidencia misma. ¿Fácil? Para nada. ¿Cansado? Claro! Mi día laboral empezaba a las 8am y culminaba a las 7pm o inclusive más tarde. Pero a pesar de todo eso disfruté como nunca.

Tuve que lidiar con tantas cosas a la vez que el manejo de tiempo fue esencial y el apoyo de mis equipos era crucial. Aunque no era mucho lo que ellos podían hacer por mi el simple hecho de saber que en cuanto los necesitar me iban a responder era calmante para mi en momentos de mucho estrés.

Estos fueron incontables, por situaciones ajenas a mi, creadas por personas con quienes la comunicación era completamente virtual, o por mi misma. Aún así logré manejarlo y descubrí mucho de mí misma, habilidades que creí no tener. Fueron tres semanas intensas, llenas de retos y barreras que superar. Ahora es mi labor tomar ese aprendizaje y aplicarlo a mi día a día.

Gracias a los que confiaron en mí para poder realizar esta labor, y gracias a los que me apoyaron en esas tres semanas.

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